Así fue.

  Y así fue como una noche cualquiera, todo cambia. Todo parece irse a la mierda. Todo parece ser negro. Todo parece volverse una pesadilla. Han pasado casi cuarenta y ocho horas y yo...yo todavía no sé qué demonios ha pasado. Todavía no me creo que a partir de ahora, tenga que acostumbrarme a tu ausencia. Todavía no me creo que ya no vaya a oír tu risa o tus gruñidos. Todavía no me creo que a partir de ahora, tenga que aprender a empezar de nuevo, sin ti.
 
  Fuerte. Así es como me han denominado hoy. Fuerte, yo. Fuerte porque si estuvieran en mi lugar, algunos no saldrían de la depresión. No soy fuerte, simplemente no quiero que mi padre vea como me hundo poco a poco. No se merece verme de esa manera. Sé que no le gustaría verme llorar, le gustaría verme luchando por seguir mi camino. Por salir de esta. Pero todo es tan raro, irreal. Han pasado cuarenta y ocho horas y a mí se me está haciendo una tortura no verlo. Buscarlo por todos lados y encontrar solamente su jodida ropa en el armario. No quiero acostumbrarme a esto. No quiero empezar de nuevo. No quiero nada de esto. Único, humilde, maravilloso, increíble, un buen hombre y decir todo eso, todavía se queda corto para describir a mi padre. Es la persona más humilde y buena que he conocido. Es el mejor padre del Universo y a mí que no me jodan.
 
  Ahora,siento como si cada momento que he pasado con él me saben a poco. Como si todos los momentos vividos junto a mi mejor amigo, no hubieran sido suficientes. Necesito más. Esto es tan sumamente injusto, tan duro.

  El bar se me hace tan extraño sin su presencia. Su rincón ahora está vacío y oscuro. Todo ahora está oscuro sin su presencia. A pesar de sentir que han sido pocos momentos, doy gracias por tener la relación que he tenido con mi padre, con nuestras charlas, nuestras bromas sin sentido, nuestros piques, nuestros enfados. Nuestros momentos de padre e hija. Ahora, todo eso, lo voy a echar de menos. Ahora, todo eso es a lo que tengo que aferrarme para que el mundo no se me venga encima. Debo seguir hacia delante, no quiero hacerlo. No encuentro camino tampoco, ahora todo esto es demasiado oscuro. Así que, papá, sea donde sea que estés, ayúdame ¿vale?

   No puedo hacer esto sin ti. La gente habla, forman oraciones pero ni siquiera me molesto en escuchar lo único que se atreven a decirme ahora mismo: Cualquier cosa que necesites, aquí estoy. No los necesito, te necesito a ti. Te necesito, socio. No quiero despertarme mañana y saber que no me volveré a pelear contigo. Quiero despertarme, en lo poco que dormía por las noches, por tus risas y bromas con mamá. Necesito esos momentos en los cuales a mí me gustaba algún chico y te dedicabas a meterte con él para hacerme rabiar. Necesito esos momentos en los que cenábamos juntos nuestras geniales y maravillosas hamburguesas completas. Ahora podrás reírte de mis caídas tan ingeniosas como tontas, con el padrino y con el papá Cristóbal. Admítelo, en el fondo, te reías.
 
  Quiero que sepas que por mucho tiempo que pase, jamás pienso olvidarte. Jamás me olvidaré de quién es mi padre, de cuales son mis raíces. ¿Sabes? Cogí tus anillos antes de marcharte. Antes de que un tipo con traje de la funeraria apareciera para llevarte, los cogí. Ahora siempre irán conmigo.

  Mamá, que golpe tan fuerte y duro. Ella no se merece tanto sufrimiento, ella estaba empezando a renacer, ella no tiene que caer, no de nuevo. No merece nada de lo que está pasando. Si nos echas una mano, ella va a poder, todos vamos a poder seguir adelante, vamos a poder a aprender a seguir y no perdernos. Echaré de menos esas noches de apalanque donde aparecía por vuestra cama porque iban a dar mentes criminales. Serie a la que tú me enganchaste, así que en cierto modo, eres el culpable de mi obsesión con Matthew Gray Gubler, o sea, Spencer Reid o como tú bien lo llamabas el loco que le gusta a mi princesa.

 No tengo palabras para esto, no tengo palabras para agradecer cada uno de tus sacrificios para que yo sea feliz. No tengo palabras para agradecerte el hecho de que me enseñaras a ser quien soy, a tener los pies en el suelo a pesar de todo. Has sido, eres y siempre vas a ser mi ejemplo a seguir. Intentaré aprender a estornudar, o a montar en bicicleta para que veas que al final he acabado consiguiéndolo, por mucho que me cueste.

 Ahora me doy cuenta del vacío que has dejado, ahora cada una de tus cosas me recuerda que ya no estás, ahora todo me abofetea haciéndome volver a la realidad, recordarme que ya no estás. Sobre todo Pedro, ahora veo lo mucho que se parece a ti.

  Nadie esperaba esto, nadie se esperaba este golpe. Siento no haber dicho nada antes, no sabía por donde empezar, no sabía qué decir. No lo creo. No creo nada de esto. No creo que todos mis planes, mis sueños, se hayan esfumado. Porque eras tú quien estaba en primera fila en mi graduación, serías la primera persona a la que le daría una vuelta cuando me sacara el carnet, quién me vería graduarme en la universidad, quién me llevaría al altar, quién se tiraría al suelo a jugar con sus nietos y quién nos vería crecer. Ahora, no sé si debo seguir planeando mi vida dado que todo lo que planeo, sale mal.

  Papá, voy a echarte tanto de menos. Solamente me queda decir una última cosa antes de que la primera lagrima empiece a correr. Tragándome un nudo en la garganta y con el corazón roto prometo seguir hacia delante, prometo luchar, prometo luchar hasta que no me queden fuerzas, prometo ir a por todas, prometo cuidar de mamá y de Pedro. Hacer que todos salgamos hacia delante.
Espero que nunca me abandones, espero que me acompañes siempre, espero que te sientas orgulloso de mí en cada meta que consiga. Quiero que sepas que estoy orgullosa de mi padre, de ti. De ser el hombre que ha sido. Quiero que sepas lo mucho que te admiro y te quiero. Quiero que sepas que ahora me arrepiento de no habértelo dicho más veces, pido perdón por ello.

Te quiere, tu princesa.

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