Día 63.




            Hola héroe:

     ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien ahí? Sinceramente no tengo ni la más remota idea de por donde empezar a contarte todo lo que me ha ido pasando desde que iniciaste tu interminable viaje.

     Por aquí no todo ha sido negro, alguna que otra vez aparecía algún que otro destello blanco. Aún así solamente puedo notar las malas energías y la impotencia que rodea mi cuello con sus manos desde que no estás. Hasta el ambiente parece más frío de lo normal sin ti. Haces tanta falta, ojalá pudiera pedirte que regresaras pero sé que por mucho que suplique jamás volverás aquí.

     Gracias a tu partida he abierto los ojos, he descubierto quienes están a mi lado y quienes esconden un cuchillo tras su espalda. Créeme, te sorprenderías. Gracias a tu partida he podido descubrir como tu ser todavía sigue con tu gente, pisando fuerte.

     Aún así, esto continua siendo un descontrol total. Todo es tan pesado y ni siquiera sé cual es el camino correcto para avanzar sin derrumbarme, tengo que ser el apoyo de mamá. Papá ya no sabe cómo consolarla, se siente impotente, contenido.

     Mi garganta se ha llenado de nudos. Nudos que se asemejaban a las más afiladas espadas y he tenido que tragarme. Esto no tendría por qué haber terminado así. Tendría que haber terminado de otra manera, había otra manera de solucionarlo, estoy segura de ello. Podrías haber pedido ayuda, podrías haberlo intentado una vez más, con todos nosotros apoyándote, con todos nosotros a tu lado. Luchando contigo. Lo siento, soy una egoísta. No tendría que pedirte esto, no tendría que hacerlo sabiendo que así sufrirías más. Es, simplemente que no puedo creer que no estés, que no vayas a volver, que jamás vuelva a oír tu voz o tu risa, que tu ausencia invada cada día la mesa, que ya no estés a mi lado.

    ¿Sabes? Pensamientos me martillean la cabeza sobre esto. Pensamientos me martillean diciéndome que es una tontería, que jamás lo leerás pero tengo que desahogarme de alguna manera. Mejor esto que la pared.

     Tengo miedo. Miedo de olvidar tu voz, miedo de olvidar todos los recuerdos tan bonitos que tengo sobre ti, todas las historias que me has contado. Tengo miedo.
Siento no ser tan fuerte como creía ser, siento no ser tan fuerte como creía haber aprendido a ser.

     Siempre serás mi héroe.

 
     -C. 63

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